Ministerios Yeshua Vive
Por amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalém no descansaré....Isaias 62.1

 

Blessed is He who comes in the name of the L-rd

Ministerios Yeshua  Vive  


El Cristiano y la Tentacion

La semana pasada hablaba acerca de la paciencia, y observamos como la falta de paciencia o el no esperar en Dios nos conduce fuera de su voluntad.  Como pudimos apreciar, esperar en Dios es algo que en ocasiones se nos hace extremadamente difícil, ya que todo ser humano es impaciente por naturaleza, en otras palabras, como les dije la semana pasada, no queremos las cosas hoy, las queremos ayer.  Esto por supuesto nos conduce a que le demos cabida a las influencias de los poderes de las tinieblas en nuestra mente, y cedamos a la tentación.  Es por esta misma razón que no es fuera de lo común escuchar como algunas personas suelen decir “el diablo me hizo hacerlo” al descubrírseles una mala acción.  Pero, ¿tiene el diablo este poder y autoridad?  ¿Puede el diablo obligarnos a hacer el mal?  Estas son las preguntas que estareos analizando en el día de hoy; hoy encontraremos no solo las respuestas a estas preguntas sino también la formula de cómo podemos ser victoriosos sobre la tentación.  Pasemos ahora a la palabra de Dios. 

Santiago 1:13-16Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; 14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. 15 Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. 16 Amados hermanos míos, no erréis.

Lo primero que vemos aquí es una confirmación de algo que muchos de nosotros ya sabemos, y esto es que la tentación es algo que abunda en esta vida, y es algo que le llega a toda persona sin excepción.  Esto es algo que queda bien reflejado aquí cuando leemos “Cuando alguno es tentado.”  Fíjense bien que aquí no dice si alguno es tentado, aquí dice cuando alguno es tentado.  Esto nos deja saber con claridad que no existe excepción, todos seremos tentados a hacer el mal.  Lo que sucede con frecuencia es que cuando se habla acerca de hacer el mal, la mayoría de las personas inmediatamente solo piensan en los diez mandamientos.  La mayoría de las personas piensan en matar, robar, adulterio, y demás.  La mayoría de las personas no piensan en cosas como la avaricia, la inmoralidad, las drogas, el alcohol, la envidia, el engaño, los celos y las impurezas. Pero una gran realidad es que todo esto que les acabo de mencionar son cosas que nunca nos acercaran a Dios, sino que servirán para apartarnos de Su presencia.  Es por esto mismo que en Colosenses 3:5-6 encontramos que se nos dice "Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; 6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia."  En si seria imposible cubrir todas las tentaciones que existen, y esto es debido a que la tentación es algo muy personal.  Digo que es algo muy personal porque lo que alguien aquí puede considerar como una gran tentación, o algo que no se puede resistir, para otros será algo fácilmente vencido.  Esto es algo que sucede porque no todos vemos las cosas de la misma manera, y no todos tenemos los mismos impulsos o necesidades.  Pero si queremos obtener la victoria sobre la tentación, lo primero que tenemos que saber es el origen de ella. 

El problema que existe es que muchas personas confunden la tentación con la prueba, pero la realidad del caso es que existe una gran diferencia entre ambas cosas.  Como pudimos observar en el estudio de la semana pasada, Dios probara nuestra fe y nuestro corazón.  Esto es algo que queda bien reflejado en Salmos 7:9 cuando leemos "Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón."  Existen dos grandes diferencias entre la prueba y la tentación: 

La prueba cumple el propósito de Dios, fíjense bien como esto queda bien reflejado en 1 Pedro 1:7 cuando leemos "para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo."  En otras palabras, la prueba refina nuestra fe.  La prueba cumple el propósito de revelarnos el área donde podamos estar débiles, y a través de ellas aprendemos de nuestros errores. 

La tentación busca apartarnos de la presencia de Dios.  La tentación solo tiene un origen, y esto es algo que queda bien declarado aquí en los versículos que estamos estudiando hoy.  Fíjense bien como lo dijo Santiago cuando leemos “porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie.”   La tentación tiene su origen en los poderes de las tinieblas, y su único propósito es hacernos pecar, y cuando cedemos a ella entonces somos apartados de la presencia de Dios.  Fíjense bien como esto queda bien declarado en Isaías 59:2 cuando leemos “pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.”

Ahora lo que debemos preguntarnos es, ¿tienen los poderes de las tinieblas la autoridad y potestad de hacernos pecar?  ¿Es el diablo responsable por todas nuestras tentaciones? Las respuestas a ambas preguntas es un absoluto ¡NO!  Lo que sucede es que al diablo se le esta dando mucho mas mérito de lo que merece.  Digo esto porque existen muchos que piensan que él es responsable por todas las tentaciones que llegan a nuestra vida. Pero pensar de esta manera no es algo completamente correcto.  Lo que sucede es que es más fácil culpar a otro por nuestros errores, que asumir la responsabilidad de ellos.  Esta manera de actuar y pensar es algo que aprendimos bien temprano en nuestra vida. Reflexionemos ahora en nuestra niñez por un breve instante para ver si lo que les digo s verdad.  ¿Se acuerda alguien aquí de haber hecho algo malo cuando era un chico? ¿Algo que sabíamos que seriamos castigados por haberlo hecho? Estoy seguro que todos aquí nos podemos acordar de por lo menos un incidente cuando tratamos de cubrir nuestros errores y culpamos a otro.  

Lo mismo sucede con nosotros cuando llega a la tentación. Nosotros tratamos de culpar a los poderes de las tinieblas, y hasta en ocasiones se escucha como muchos dicen que fueron tentados de tal manera que fue imposible resistir. 

¿Pero es esto verdad?  Hermanos, la respuesta a esta pregunta también es un absoluto ¡NO!  Si esto fuera verdad entonces nosotros no estaríamos sirviéndole a un Dios justo.  ¿Cual es la verdad?  La verdad es como encontramos en 1 Corintios 10:13 cuando leemos “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”  Dile al hermano que tienes a tu lado, puedes vencer la tentación.  Pero la pregunta siempre es, ¿Cómo podemos vencer? 

Para poder vencer las tentaciones que llegan a diario a nuestra vida, existe algo que tenemos que reconocer.  Fíjense bien como lo dijo aquí Santiago cuando leemos “sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.”  Hermanos, tenemos que reconocer que el problema tiene su inicio en nosotros. 

El problema tiene su inicio en nuestra mente, y en nuestro corazón.  Como les dije hace un breve instante, al diablo se le esta dando mucho mas merito de lo que merece.  Ahora, deseo detenerme aquí por un breve instante y hacer una aclaración.  No quiero que nadie mal interprete lo que les digo.  Yo no estoy diciendo ni implicando que los poderes de las tinieblas no nos tentaran.  El diablo tentó a Eva en el Edén y él si tiene a sus demonios obrando sin decansar tratando de separarnos de Dios.

Pero esto no quiere decir que nos puede obligar a ello.  Recordemos que él tentó a Eva en el Edén. Ella lo tomo voluntariamente del árbol que bien sabia no podía tocar.  Hermanos, para poder obtener la victoria sobre las tentaciones tenemos que reconocer que la tentación comienza en nosotros.

La tentación comienza con nuestros deseos y necesidades. Santiago nos dice: "sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido." Aquí esta la respuesta, somos tentados a causa de nuestras propias concupiscencias, nuestros propios deseos; somos tentados por nuestro apetito por las cosas del mundo. 

Santiago nos dice que a causa de nuestra concupiscencia, que a causa de nuestra lujuria somos seducidos. En otras palabras, somos seducidos pero no completamente por el diablo y sus demonios.  Nosotros también tenemos la culpa, y es por eso que les digo que no podemos culpar solo a los poderes de las tinieblas, sino tenemos que asumir nuestra culpabilidad, y tenemos que darnos cuenta que cuando cedemos a la tentación existe una grave consecuencia. 

¿Cual es la consecuencia cuando cedemos a la tentación y pecamos voluntariamente? Santiago nos da la respuesta a esta pregunta aquí claramente cuando leemos "Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Amados hermanos míos, no erréis." Esto es el resultado final cuando optamos ceder al pecado. Si dejamos que nuestros deseos gobiernen nuestra vida, si cedemos al pecado, entonces moriremos. No les estoy hablando de una muerte física, no les estoy diciendo que Dios nos matara al instante que pequemos, pero si les estoy diciendo que con cada pecado, con cada tentación que no resistamos, empezamos a morir espiritualmente, empezamos a morir a las cosas de Dios.

Nuestro espíritu se empieza ha alejar más y más de la voluntad de Dios, y eventualmente morimos por dentro. Yo me atrevo a decir que esta es la causa numero uno por la que muchos se apartan de los caminos del Señor.  Les estoy hablando acerca de personas que conocieron a Dios, pero que ahora han regresado a vivir en el mundo, personas que han muerto espiritualmente a causa del pecado que no supieron y no quisieron resistir.  Personas que no supieron o no buscaron hacer lo que encontramos en Efesios 4:22-24 cuando leemos "En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”  Personas que le han permitido al diablo y a su ejército de demonios que los atormenten con tentaciones porque los deseos y lujurias en sus corazones no fueron eliminados.  Esto sucede porque en ocasiones la tentación pude lucir como algo inocente o si importancia.  Permítanme un ejemplo de algo que sucede a diario, y que muchos no lo ven como algo grave. 

No es fuera de lo común que exista un grupo de hombres o mujeres hablando, y que de momento pase un miembro del sexo opuesto bien atractivo y que alguien del grupo diga algo para atraer la atención de todos en el grupo para que miren.  No quiero ni pensar en los comentarios que se hacen después.  Las consecuencias siempre son la misma, a la mente de toda persona llegan pensamientos impuros, pensamientos de codicia y lascivia. 

Pero, ¿se puede pecar con solo un pensamiento?  La respuesta es si.  Esto es algo que queda bien reflejado en las palabras del Señor Mateo 5:27-28 cuando leemos "Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” ¿Cómo se puede vencer esto?  Existe una frase vieja que dice "guerra avisada no mata soldado." Lo que les quiero decir con esto es que no podemos exponernos a situaciones o circunstancias donde seremos tentados.  ¿Quién aquí le daría un revolver a un asesino? 

¿Quien aquí le daría un puñal a un asaltante?  Por supuesto que nadie.  Es por eso mismo que les digo que no podemos darle una espada al enemigo que pueda usar en contra nuestra. No podemos ser participes de situaciones y conversaciones que conducirán nuestra mente y en ocasiones nuestro comportamiento a cosas que desagradan a Dios.  Dile al hermano que tienes a tu lado, no erréis.   

Para concluir.  Como hemos podido apreciar nunca podremos ser tentados si el deseo ya no existe en nosotros. No podremos ser seducidos al no ser que la lujuria todavía viva en nuestro corazón. Es hora de reconocer las cosas por lo que son. Dios no nos tienta a nadie. Dios no causa que las tentaciones lleguen a nosotros, nosotros causamos que las tentaciones lleguen a nosotros. Es hora de asumir responsabilidad por nuestras acciones, y pararnos firmes en oposición a todo aquello que bien sabemos desagrada a Dios. 

Recordemos siempre que las consecuencias de la tentación son reales, y que la consecuencia del pecado es como encontramos en Romanos 6:23 cuando leemos “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”  Démonos cuenta hoy que las tentaciones son influenciadas por el diablo y los poderes de las tinieblas, pero que su origen es de muy profundo en nosotros.  Al diablo le gustaría que las tentaciones luzcan como algo inocente, pero nosotros tenemos que examinar las situaciones cuidadosamente. Tenemos que siempre acordarnos que Dios no es la causa de la tentación, y que Él si nos ha hecho una promesa sobre ellas.  Hermanos Dios nos ha dado el poder para resistir y derrotar toda tentación.  El diablo no te puede forzar porque no tiene autoridad ni potestad sobre ti, pero tu si tienes autoridad y poder sobre él.  Escucha hoy lo que el Señor te dice en Santiago 4:7 cuando leemos “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.”

  Baruj Hashem-Bendito El Altisimo, MNP Miami


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