Jerusalém
Es el nombre de la capital de Israel, establecida por el Rey David hace 3.000 años. Sus más antiguos habitantes llamaron el área donde vivían como “Urusalima” mientras que los Cananitas le llamaron “Jebus”, de donde viene el nombre Bíblico de Jebuseos. Esta región es sumamente montañosa y en una de sus mesetas más estratégicas, llamada SION, situada a 800 metros sobre el nivel del mar, los Jebuseos construyeron una fortaleza militar. Los hijos de Israel no pudieron echarlos de la tierra durante la época de la conquista y el grupo se estableció fuertemente en esas montanas hasta el tiempo de David, quien pudo finalmente conquistarlos para luego construir una ciudad para sí mismo. Veamos,
1 de Crónicas 11: 4-5
Entonces se fue David con todo Israel a Jerusalén, la cual es Jebus, y los Jebuseos habitaban en aquella tierra. Veamos también,
2 de Samuel 5: 6-10
“David toma la fortaleza de Sion” Entonces marcho el Rey con sus hombres a Jerusalén, contra los Jebuseos que moraban en aquella tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: tu no entraras acá, pues aun los ciegos y los cojos te echaran (queriendo decir: David no puede entrar acá).
Pero David tomo la fortaleza de Sion, la cual es la ciudad de David. Y David dijo aquel día: todo el que hiera a los Jebuseos, suba por el canal y hiera a los cojos y ciegos aborrecidos del alma de David.
Por esto se dijo: ciego ni cojo no entrara en la casa.
Y David moro en la fortaleza, y le puso por nombre la ciudad de David; y edifico desde Milo hacia adentro. Y David iba adelantando y engrandeciéndose, y Jehová DIOS de los ejércitos estaba con él.
Ignoramos como los Jebuseos se posesionaron de la ciudad, probablemente la tomaron durante las guerras entre Is-Boset y David, después de la muerte de Josué fue tomada por los Israelitas lo que se llama la ciudad baja; es evidente que toda la ciudad estaba en posesión de estos últimos en la época de Saúl, porque David llevo allí la cabeza de Goliat.
Parece ser que era una fortaleza considerada inexpugnable, fue justo que los Israelitas la recuperaran y fue cuando David comenzó muy acertadamente su Reinado sobre todo el país, con el sitio de esta ciudad.
Parece ser que los Jebuseos, confiando vanamente en la potencia de su fortaleza, colocaron ciegos y cojos sobre los muros y así procuraron ridiculizar el intento de David de tomar el lugar.
Aunque no tengo registros históricos concretos, todo parece indicar que fue el propio David quien dio a la Ciudad el apelativo Hebreo de “Yerushalayim”.
Aquí se combinan dos nombres en uno, “Monte o Fundamento” y “Paz en abundancia” o “Fundamento o Monte de Plenitud de Paz”.
Como el Monte vino a ser ciudad, entonces Jerusalén significa, “Ciudad de Paz”, y actualmente incluye no solamente la ciudad misma, sino también sus alrededores. Analizando las circunstancias políticas que vivía Israel para el tiempo cuando David conquisto la fortaleza de Sion - un proceso de transición entre la dinastía de Saúl Y la de David - la designación de Jerusalén como capital del Reino fue muy acertada, cuando recordamos que desde la Profecía dada por Jacob a sus hijos en la cual Judá recibió la designación de “Tribu Real” de donde procedería el Mesías Yeshua (Jesús) veamos, Génesis 49: 8-12. (Un celo escondido había existido siempre entre Judá y el resto de las tribus Israelitas).
Saúl nunca pudo traer unidad y reconciliación y sentido de Nación entre todas las Tribus, y David conocía muy bien las implicaciones que tendría para la unidad y la Paz nacional la selección del lugar donde establecer su trono.
Así pues, no ubico lo que vendría a ser la capital de Israel, ni en el norte, ni en el sur, sino en el centro de ambos y ningún lugar más estratégico que el Monte recién conquistado.
De esta manera David quiso que el mismo centro de sus operaciones reales viniera a ser un lugar de unidad y Paz para todas las tribus de Israel, en efecto Sion o Jerusalén se encuentra entre los limites mismos de las fronteras entre las heredades repartidas a las tribus de Judá y Benjamín y es considerada tierra de todo Israel, y no de ninguna tribu en particular.
En el tiempo de Salomón, este construyo en un monte llamado “Moriah”, muy cercano a la ciudad, el Templo.
Esto añadió a la unidad política alcanzada por David, la unidad religiosa de todo Israel por lo que Jerusalén vino a ser el Corazón y Alma de toda la Nación de Israel. Destruida 21 veces y siempre reconstruida, la llamada así ciudad de la Paz ha sido motivo de controversias interminables y de batallas insaciables por los imperios mundiales y por potencias extranjeras todas las cuales han tratado de conquistarla y tomarla para si. En el año 70 después del Mesías, Roma la destruyo, juntamente con el Templo y de nuevo en el año 135 después del Mesías las huestes Romanas penetraron en ella y la convirtieron en un montón de ruinas.
A fin de que su memoria desapareciera de la faz de la tierra, Roma coloco una maldición sobre la Tierra Prometida y su capital, cambiando el nombre de Israel por “Palestina”, y el de Jerusalén por “Aelia Capitalina”. Desde entonces, los Gentiles han llamado a Israel, “Palestina”, perpetuando sin saberlo quizás, la antigua maldición Romana contra el pueblo escogido.
Mientras tanto Jerusalén, había estado bajo control Gentil hasta el 5 de Junio de 1.967, cuando el ejército de Israel tomo la ciudad de mano de los Árabes de Jordania para ser declarada de nuevo, como lo hiciera David hace 3.000 años, Capital Eterna e Indivisible del Estado de Israel.
Aspectos Teológicos
Como hemos dicho, Jerusalén como capital trajo la unidad política mientras que la edificación del Templo trajo la unidad religiosa. Jerusalén pues, vino ser, a partir de Salomón, el centro de gobierno político y religioso de todo Israel, en otras palabras, su conciencia social, su corazón.
En cierto sentido Jerusalén se convierte en el indicador del estado moral y espiritual de toda la nación de Israel, y como es fácil detectar por las escrituras a partir de David y Salomón, la mayoría de los relatos bíblicos apuntan directa o indirectamente hacia Jerusalén que se transforma así en un baluarte Teológico, y profético no solo para Israel sino para el resto de las naciones del mundo.
Es importante recordar que fue en Jerusalén donde David estableció todo el sistema de adoración que regiría luego en el culto bíblico, fue en Jerusalén donde los grandes profetas Isaías y Jeremías realizaron su ministerio. Fue a Jerusalén donde DIOS enviaba constantemente a sus profetas, fue también en Jerusalén donde se iniciaron los grandes avivamientos que estremecieron a Israel y al mundo.
Sobre todas las cosas fue en Jerusalén, donde el Mesías prometido, el Verbo hecho carne, sobre el monte Moriah, el mismo altar en que Abraham no le fue permitido entregar a su único hijo, que nuestro Padre Celestial ofreció el Suyo como sacrificio supremo para la redención de todos los hombres.
Allí EL también resucito y desde el monte de los Olivos que esta al frente de Jerusalén, partió de entre nosotros. Fue en Jerusalén que el Espíritu Santo de DIOS se derramo permanentemente sobre los creyentes por primera vez, y fue desde Jerusalén que salió la Palabra de la Verdad, El Evangelio, para todas las naciones.
Además la Biblia declara que será en Jerusalén donde el Mesías vendrá por segunda vez para establecer SU reino milenario, veamos,
Apocalípsis 21; 10.23
Y me llevo en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brille en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.
Será también en Jerusalén a donde las naciones tendrán que enviar sus delegados oficiales para la celebración anual de la Fiesta de los Tabernáculos y para adorar al Señor en su Trono de Gloria. Veamos,
Deuteronomio 16:13 La fiesta solemne de los Tabernáculos harás por siete días, cuando hayas hecho la cosecha de tu era y de tu lagar.
Cuando pensamos en todos estos eventos que tuvieron lugar allí y los que están por efectuarse, es fácil comprender como Jerusalén es una ciudad única, como dos coordenadas del universo donde el Cielo y la tierra se juntan para provocar las deliberaciones teológicas más ricas y profundas con que somos desafiados constantemente, no es de extrañar entonces que el Salmista David exclamara:
“Si me olvidara de ti OH Jerusalén, pierda mi diestra su destreza. Mi lengua se pegue a su paladar, si de ti no me acordare; si no enalteciere a Jerusalén como preferente asunto de mi alegría”
También escuchamos a David Rogando, “pedid por la paz de Jerusalén”
Y la promesa, “sean prosperados todos los que te aman”, Y por acción,
“por Amor a la casa del Señor nuestro DIOS, buscare tu bien”. Amén!
Apartes del libro Gracia y Voluntad ORDENELO este y otros libros a...
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