Ministerio Evangélico Yeshua Vive
Desde Israel con Amor, Isaias 40.8

 

Blessed is He who comes in the name of the L-rd

Instituto Bíblico Evangélico Beth Israel   


¿Qué detiene nuestro crecimiento Espiritual?

La semana pasada estudiamos acerca de las bendiciones de Dios, y les mostré siete bendiciones espirituales que recibimos al llegar a los caminos del Señor.  Aprendimos que las bendiciones espirituales son superiores a las materiales.  Vimos como la bendición espiritual es perfecta y completa en todo sentido, mientras que la bendición material es algo temporal.  En el día de hoy vamos a analizar lo que tiene que suceder antes de que comencemos a recibir las abundantes bendiciones que Dios desea derramar sobre Su pueblo. 

En el día de hoy vamos hablar acerca del crecimiento espiritual.  Este tema es uno de los más importante en la vida cristiana, ya que no podremos alcanzar todas las bendiciones que Dios nos tiene reservada sino crecemos espiritualmente. Es por eso que debemos preguntarnos hoy, ¿qué detiene nuestro crecimiento espiritual? En realidad existe una gran diversidad de respuestas a esta pregunta, pero hoy estudiaremos las cuatro razones más comunes que detienen el crecimiento espiritual de los creyentes.  Pasemos ahora la Palabra de Dios. 

Hebreos 5:11-14 -  Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. 12 Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. 13 Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; 14 pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. 

Cuando estudiamos esta epístola en su totalidad, nos damos cuenta que el tema principal fue demostrar la superioridad de Jesucristo sobre todo tipo de religión o creencia.  Digo esto porque en esta epístola encontramos que Jesucristo es superior a los ángeles, ya que los ángeles le adoran, algo que queda bien declarado en Hebreos 1:6 cuando leemos " Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios.”  En esta epístola encontramos que Jesucristo es superior a Moisés, ya que Él le había creado, como encontramos reflejado en Hebreos 1:10 cuando leemos “Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra,  Y los cielos son obra de tus manos.”  En esta epístola encontramos que Jesucristo es superior al sacerdocio de Aarón, ya que Su sacrificio fue una vez y para siempre; algo que queda bien reflejado en Hebreos 10:10-12 cuando leemos “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. 11 Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; 12 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios.” 

En esta epístola encontramos que Jesucristo es superior a la Ley Mosaica, ya que Él había establecido un nuevo pacto; algo que queda bien declarado en Hebreos 12:23-24 cuando leemos "a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, 24 a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel."   En otras palabras, esta epístola demuestra con claridad que Jesucristo es superior a toda religión, creencia, o tradición. 

¿Por qué es necesario que sepamos todo esto?  Es necesario que sepamos esto porque al igual que la iglesia de hoy, esta iglesia estaba compuesta de una gran diversidad de personas.  Es decir estaba compuesta de personas con diferentes costumbres, tradiciones, y maneras de pensar, que ahora servían a Cristo.  Pero el problema estaba en que ellos estaban en peligro de apartarse de la doctrina de Cristo.  Esto es algo que queda bien reflejado en Hebreos 2:1 cuando leemos "Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos."  La razón principal de este grave peligro era la falta de crecimiento espiritual. 

Desdichadamente esto es algo que continúa plagando a un gran número de creyentes.  ¿Por qué sucede esto?  Examinemos ahora detalladamente estos versículos para encontrar la respuesta a nuestra pregunta. 

La primera razón por la que muchos dejan de crecer espiritualmente es lo que encontramos cuando leemos “por cuanto os habéis hecho tardos para oír.”  Una gran realidad es que todos tenemos mucho que aprender, pero en ocasiones aprender no es algo que se logra con facilidad.  Esto es algo que se aplica muy bien a la Biblia.  Digo esto porque no es fuera de lo común escuchar como muchos dicen que en numerosas ocasiones leen su Biblia, pero que no logran entender completamente el significado;

¿Cuántos dicen Amen?  ¿Cuál es el resultado de esto? 

En casi toda ocasión lo que sucede es que el creyente se aburre o se descorazona porque no entiende, y deja de leerla, limitándose a leerla solamente cuando asiste a los cultos de la iglesia o a reuniones.  Pero una gran realidad es que ninguna persona lograra entender el significado de la Palabra de Dios con simplemente leer la Biblia. 

Una gran realidad es que para lograr obtener un entendimiento de Su Palabra, tenemos que estudiarla, meditar en ella, y aun más importante que todo, tenemos que aplicarla a nuestro diario vivir.  Esto es algo que queda bien reflejado en 1 Pedro 4:2 cuando leemos "para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios." Si no estamos haciendo esto, si no estamos aplicando la Palabra de Dios en nuestro diario vivir, entonces se nos hará muy difícil poder entender lo que Dios quiere con nosotros. 

Si no estamos en comunión con Dios y el Espíritu Santo que ahora mora en nuestros, entonces se nos hará muy difícil o quizás imposible llegar a conocer el verdadero significado de su mensaje. 

Fíjense como esto que les acabo de decir queda muy bien reflejado en 1 Corintios 2:13-14 cuando leemos "lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. 14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente." 

Lo que estaba ocurriendo con este pueblo en estos versículos que estamos estudiando en el día de hoy es que los creyentes se habían vuelto haraganes.  Ellos oían a los maestros y predicadores, pero ellos no estaban escuchando o prestando atención.  Esto es algo que continúa sucediendo hoy.  Digo esto porque en ocasiones escuchamos como personas que llevan tiempo escuchando palabra, de repente dicen o hacen cosas completamente opuestas o en contradicción de lo que han escuchado.  La razón por esto es porque no han experimentado un crecimiento espiritual.  No lo han experimentado porque se han limitado solamente a oír, y no han escuchado.  Pero la realidad de todo es que para poder llegar a tener un entendimiento de la Palabra de Dios, tenemos que leerla y meditar en ella.  No existe otra manera, tenemos que estudiarla.  No es suficiente con oír lo que se dice, tenemos que escuchar.  Fíjense como lo dice el Señor en Salmos 78:1 cuando leemos "Escucha, pueblo mío, mi ley; Inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca." Existe una gran diferencia entra el oír y el escuchar. 

Cuando buscamos la definición de ambas palabras en el diccionario encontramos que la palabra “oír” es definida como “percibir con el oído los sonidos. Mas la palabra “escuchar” es definida como “prestar atención a lo que se oye.”  Así que todos aquí podemos decir que oímos, pero no todos podemos decir que escuchamos.  Pero para poder experimentar un crecimiento espiritual tenemos que escuchar.  Dile al hermano que tienes a tu lado, presta atención. 

La segunda razón por la que muchos dejan de crecer espiritualmente es porque no lo quieren.  Esto es algo que queda bien reflejado cuando leemos “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.”    Las palabras claves aquí son “debiendo ser ya maestros.” 

¿Por qué sucede esto?  ¿Por qué no deseamos crecer? 

Esto sucede porque todos aquí sabemos que el crecimiento nos conlleva a obligaciones que en muchas ocasiones no estamos dispuestos a aceptar.  Es por esta razón que encontramos como la mayoría del pueblo de Dios se mantiene sentado en los bancos y sillas de las iglesias, descansando en el conocimiento que son salvos, que tienen vida eterna, y que lo recibieron todo por obra y gracia de Dios.  En otras palabras, se mantienen satisfechos con tener el conocimiento de los principios básicos de la fe, que es la “leche” de la Palabra de Dios.  Ahora bien, los principios básicos de nuestra fe son cosas que deben ser enseñados y predicados, pero no son para que nos mantengamos estancados en ellos. 

Los principios básicos de nuestra fe son  verdades que se deben aprender rápidamente, pero tenemos que movernos hacia la madurez.  Hermanos, si no estamos dispuestos a crecer, entonces nuestra victoria se convierte en una tragedia.  Permítanme ilústrales esto de otra manera para que entiendan bien lo que les digo.  Imagínense que nuestros hijos dejen de crecer, que nunca lleguen a la madurez. 

Esto sería una tragedia, no sería normal.  Al igual, no es normal decir que somos cristianos si no tenemos un crecimiento espiritual, si no nos movemos de los principios básicos y buscamos conocer la Palabra de Dios.  Dile al hermano que tienes a tu lado, hay que moverse.  Esto nos trae a la tercera razón. 

La tercera razón por la que muchos dejan de crecer espiritualmente es porque no conocen la Palabra de Dios.  Fíjense como esto queda bien reflejado aquí cuando leemos “Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño.”  Las palabras claves aquí son “inexperto en la palabra de justicia.” 

La Biblia es la que nos enseña de Dios, Jesucristo, el hombre, el mundo, y como conducir una vida que agrada a nuestro Padre celestial.  Fíjense bien como encontramos esto bien reflejado en 2 Timoteo 3:16-17 cuando leemos "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra." Pero todo esto es algo que se le revela a aquellos que están dispuestos a poner el tiempo y la energía que conocer a  Dios requiere. Todos sabemos que conocer la voluntad de Dio es algo que nos tomará tiempo.  Todos sabemos que en ocasiones conocer Su voluntad no será fácil, pero no obstante esto, tenemos que buscarle en todo momento. Fíjense como dice 1 Crónicas 16:11 cuando leemos "Buscad a Jehová y su poder; Buscad su rostro continuamente." De no buscar su rostro y Su voluntad en nuestra vida, entonces nosotros mismos estamos deteniendo nuestro crecimiento.  Esto me conduce al cuarto punto. 

La cuarta razón por la que muchos dejan de crecer espiritualmente es porque no ejercitan sus sentidos espirituales y mentales.  Fíjense bien como queda esto reflejado aquí cuando leemos “pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.” 

¿Que quiere decir esto?  Hermanos, ejercer los sentidos mentales y espirituales es discernir entre el bien y el mal.  El problema que siempre ha existido es que muchos ven las situaciones o las circunstancias en la carne, y no se dan cuenta del mal.  En otras palabras, no ejercitan sus sentidos para el discernimiento.  Creo que si todos ejercitaran sus sentidos constantemente, entonces no caerían tantos atrapados en las trampas del enemigo.  Digo esto porque un cristiano que ejercita sus sentidos en el discernimiento entre el bien y el mal sabe cuando mirar y cuando no.  Un cristiano que ejercita sus sentidos en el discernimiento entre el bien y el mal sabe que determinación tomar y cual dejar.  Un cristiano que ejercita sus sentidos en el discernimiento entre el bien y el mal sabe a quién escuchar, y a quien ignorar. 

Un cristiano que ejercita sus sentidos en el discernimiento entre el bien y el mal sabe con quien asociarse y de quien apartarse.  Hermanos, como verdaderos creyentes, nosotros no podemos dejar caer nuestra defensa en ningún momento, recordemos que nuestro enemigo es astuto y no existe nada que no trate de usar para hacernos caer en su trampa.  Es por eso mismo que como creyentes fieles, nosotros tenemos que ejercitar todo lo que Dios nos ha dado para mantenernos firmes en Su camino.  Como creyentes fieles tenemos que ejercitar el discernimiento entre el bien y el mal  para controlarnos y disciplinarnos nosotros mismos.  Como creyentes fieles tenemos que ejercitar el discernimiento entre el bien y el mal  para poder mantener nuestro foco en Jesucristo, Su vida, y el propósito de su misión.   

Para concluir. No podemos quedarnos estancados en los principios básicos de nuestra fe, sino tenemos que movernos hacia el crecimiento espiritual.  En Hebreos 6:1 encontramos que se nos dice de esta manera “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios.”  ¿Qué nos está diciendo esto?  Aquí no encontramos que se nos dice que nos olvidemos de la doctrina de Cristo.  Nunca podemos ignorar, descuidar o olvidar como fuimos salvos por Su sacrifico perfecto en el Madero. Pero lo que si se nos dice aquí es que tenemos que tomar los principios básicos de Jesucristo, guardarlos en nuestro corazón y empezar a construir sobre esa fundación. Los principios básicos de nuestra fe deben ser la parte principal de nuestra vida, pero no son para que nos mantengamos estancados en ellos. 

Los principios básicos de nuestra fe son para que construyamos sobre ellos, y para que edifiquemos la morada del Espíritu Santo en nosotros.  No detengas tu crecimiento sino muévete hacia la voluntad de Dios.  ¿Deseas obtener un crecimiento?  Entonces, escucha y no simplemente oigas.  No permitas que el temor te detenga de ser un obrero para Su reino.  No permitas que el desconocimiento de Su palabra te aleje de Su voluntad, sino busca más de Él.  Comienza a ejercitar el discernimiento que Él te ha entregado, y resiste al enemigo.  Dios desea bendecir la vida de todo creyente fiel, pero recuerda que tal como tú no le regalarías un automóvil a un bebé, Dios no te entregara una bendición que no puedas manejar. 

¿Deseas ser bendecido?  Muévete hacia el crecimiento espiritual. 

 




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